La información es absorbida por los humanos, ya sea de forma consciente o inconsciente, y despiertan ambiciones, proyectos y sobretodo ideas de cambio. Este espíritu es el que lo hace inconformista, curioso, dinámico y sobretodo inestable. Algo deseable para cualquier progreso en cualquier disciplina pero no es aclamado por los gobernantes.
Todo sería tan fácil si el estado pudiese controlar a sus ciudadanos y ofrecerles las condiciones necesarias para evitar toda oposición. Muchos han soñado en la facultad de analizar la mente humana, en concreto, el comportamiento humano y la esencia de lo que hace ser a un individuo una persona y no otra.
Si nos basamos en la idea de que el ser humano no es más que un autómata y puede ser ajustado, el denominado progreso puede ir acompañado de otros atributos que proliferan en las más oscuras épocas de nuestra historia. La clave está en que no podéis vislumbrar esos fragmentos de vuestra memoria pues los vencidos siempre se retiran a lamerse las heridas y los vencedores reescriben los libros.
Es algo peculiar el concepto mismo que se tiene del poder como la facultad de hacer algo, vencer a alguien que no lo tiene o al menos no en la misma medida. Si de pronto todos cuentan con las mismas facultades y recursos, el sistema queda inexorablemente equilibrado.
Las cruzadas por información, inteligencia, contrainteligencia, espionaje industrial, filtraciones anónimas, etc ... han sido comunes a lo largo de la historia.
En un mundo conectado, el acceso a la Red no iba a suponer menos y fue la plataforma para numerosos grupos con diversos fines. Y al principio todo fue bien, los gobiernos aprendieron a adaptarse y las compañías también. Algo que surgió como algo militar y de investigación siguió su peculiar ciclo vital hasta ser algo comercial y posteriormente abrirse de forma universal. El perfecto sumidero de inconformistas e idealistas, luchadores por la verdad y en definitiva la esencia misma del conocimiento libre.
La fe ciega que deposita toda una generación en lo que considera propio y común, sencillamente han crecido con ello, sirvió para ser explotado por Ellos.
Este documento forma parte de lo quedó de ella tras la gran Desconexión consecuencia directa del Incidente. No pretende ser más que una narración, crónica si prefieres engañarte creyendo que se trata de algo objetivo.
Nunca creí las palabras de ese desquiciado personaje, pensaba que el ser humano era más que un autómata y como yo pensaban lo mismo muchos otros. Lástima que nuestros dirigentes no fueran de la misma opinión.
Hoy día, en los albores de nuestro fin, pienso que con toda probabilidad esas ideas fueron inculcadas por Ellos con ese grotesco propósito.
Cruel ironía nos deparó el destino.
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